América XXI
Año VIII
Número 71 – Marzo 2011
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Debate sobre un sistema único integrado

Fecha de publicación: 01/03/11
Foto 320 representantes de instituciones y organizaciones sociales debatieron el proyecto del Ministerio en el Primer Congreso Nacional de Salud realizado el 20 y 21 de enero en La Paz

La fragmentación del sistema de salud boliviano hace que la atención médica sea más cara, ineficiente e inequitativa. Se estima que un 70% de la población carece de seguro social, mientras que el 30% restante es atendido por prestadores públicos, privados y gremiales.

 

En conversación con América XXI el jefe de gabinete del Ministerio de Salud y Deportes, Eduardo Aillón, reconoce esa segmentación y reivindica la idea de establecer un Sistema Único de Salud (SUS), rechazado por la Central Obrera Boliviana y por el Colegio Médico del país.

 

El gobierno plurinacional, autoridades departamentales y municipales junto a organizaciones sociales, gremiales y de profesionales discuten el SUS, un sistema integrado. Como parte de este debate, el 20 y 21 de enero se realizó en La Paz el Primer Congreso Nacional de Salud de Bolivia, donde se consideró este servicio como un bien público y no como un negocio privado, que debe ser garantizado por el ministerio del área.

 

En el encuentro participaron 320 delegados de organizaciones sociales de los 9 departamentos del país. El 70% de los asistentes pertenecía a movimientos sociales, campesinos e indígenas.

 

El Congreso resolvió, entre otras cosas, crear el Consejo Nacional de Salud, una instancia de control social integrada por 10 representantes de organizaciones de alcance nacional, que participará en la planificación, seguimiento y monitoreo de las acciones realizadas por el Ministerio.

 

Una de sus tareas será garantizar el cumplimiento de las resultantes de los Congresos Nacionales que se convocarán cada dos años. Por su parte, los niveles departamentales y municipales deberán crear los Consejos de Salud correspondientes, acorde con la política de salud comunitaria.

 

Estas deliberaciones reaparecerán entre el 28 y 31 de marzo, cuando se reúna en La Paz el Primer Congreso Latinoamericano de Salud con la participación de representantes de 11 países. El eje del encuentro será: Determinaciones Sociales y Participación Comunitaria.

 

¿En cuántos niveles está articulado el sistema de salud en Bolivia?

 

Tenemos por lo menos cuatro subsistemas. Uno de ellos es el del sector público, mediante el cual el Ministerio de Salud atiende a la población no asegurada. Otro es el de la Seguridad Social, conformado por las Cajas (de los sindicatos), que tiene infraestructura, personal y recursos propios. Atiende al 30% de la población boliviana. La más grande es la Caja Nacional de Salud, que cubre al 81% de la población asegurada, pero es la más pobre en lo que hace a recursos. Hay otras más chicas pero con mejor capital, como la Caja Petrolera, la de bancarios y el seguro social universitario. Hay mucha inequidad entre ellas. Prácticamente cada gremio tiene su propia caja, aunque existe la afiliación voluntaria, donde cada trabajador puede elegir cualquiera de estas cajas sin pertenecer al propio sector. Un tercer subsistema es el de la medicina tradicional, a la que todos los bolivianos hemos recurrido alguna vez. Es muy extendida, propia de la cultura de los pueblos originarios de Bolivia, aunque no tenemos datos oficiales. El cuarto subsistema es el privado, que atiende al 10% de la población.

 

Pero la fragmentación del sistema alcanza también al área pública, lo que hace que la atención sea más cara y más ineficiente. Desde hace dos años trabajamos en un proyecto de Sistema Único de Salud. La oposición a esta iniciativa no proviene tanto de la medicina privada. La controversia tremenda es con los sindicatos, con la Central Obrera Boliviana. Ellos rechazan ser parte de un sistema único porque tienen sus Cajas, su propia administración e ingresos. Este es un problema que no está concluido. Lo resolverá el Parlamento cuando llegue el proyecto de ley. Los sindicatos tratarán de mantener sus privilegios. Esta es la lucha.

 

¿Cómo se desarrolla la Atención Primaria de la Salud?

 

No hay oposición pero existe la visión asistencialista de la salud, con eje en el tratamiento y no en la prevención y la promoción. Es parte del modelo médico dominante. En el Ministerio hemos creado la Dirección de Promoción de la Salud, para que enfoque el servicio hacia la comunidad. Las formas de vivir hacen a las formas de enfermar y de morir. No es igual la gente pobre como grupo social, o un grupo étnico, no enferma de las mismas cosas. La política de este Ministerio se sostiene sobre dos principios: la determinación de lo social sobre lo biológico y la salud vista no como una mercancía sino como un derecho individual y colectivo. En ese sentido es un sistema único.

 

¿Qué pasa con la mentalidad de los profesionales?


Esto es más duro. Los médicos pertenecemos al Colegio Médico de Bolivia, que se opone de manera irracional al Sistema Único, argumentando que es insostenible, que con la gratuidad sus hospitales colapsarán más. En realidad no tienen argumentos ni razón. Los hospitales tienen problemas porque la gente concurre directamente al especialista, entonces nuestros hospitales de tercer nivel atienden patologías de primer nivel. Con el Sistema Único nadie podrá ir directamente al hospital de alta complejidad sin antes haber pasado por el primer nivel que es el que debe derivar. Otra dificultad es la formación de los profesionales, que no ha cambiado, no se adapta a las necesidades. Cada vez se gradúan más médicos, pero que no son para la realidad nacional sino para la exportación.

 

¿Los hospitales dependen del Estado nacional o de los departamentos?

 

El subsector público que corresponde al Ministerio tiene hospitales y establecimientos de primer y segundo nivel. Están los de la seguridad social y los del sector privado. Dentro de lo público, con la ley Marco de Autonomías, se traspasaron a las gobernaciones los hospitales de tercer nivel, o sea de más alta complejidad. En cambio los establecimientos de primero y segundo nivel son competencia de los municipios, que reciben una asignación de coparticipación de los impuestos nacionales.

 

¿Cómo llega la atención médica a los lugares donde la población campesino indígena está dispersa?

 

En esos lugares están trabajando los médicos cubanos. También tenemos el programa llamado Salud Comunitaria Intercultural, con médicos formados para tener un enfoque basado en la familia y la comunidad. Constituimos equipos móviles, con visitas a los puntos más alejados, pero respetando la estructura de la red establecida. Así, integramos  lugares que antes no accedían a la atención médica.

 

¿Cómo contrarrestar las situaciones de maltrato en la atención de la salud?

 

Esto es algo evidente y tiene que ver con la pluriculturalidad del país. Hay 36 etnias. El maltrato está en el no reconocimiento de la multiculturalidad de la formación social boliviana y en el desconocimiento de la lengua de las personas que son asistidas. Estamos obligando a los médicos a conocer la lengua del lugar donde están. De acuerdo a la ley, los funcionarios públicos debemos hablar por lo menos una lengua nativa. Y el maltrato tiene su origen en la formación del modelo biomédico, la universidad educa a la manera del sistema capitalista. Pero cada vez hay mayor reacción de la población en defensa de sus propios derechos. Hace 10 años no había denuncias de maltrato, o de negligencia médica que ahora son cada vez más frecuentes.

 

¿Cómo es la articulación con la medicina tradicional?


Hace cuatro años hemos empezado a articular con la medicina tradicional. El Ministerio tiene un viceministro de Medicina Tradicional e Interculturalidad, que es un médico tradicional. Buscamos una situación de reciprocidad e igualdad de condiciones entre ambas medicinas, para que se respeten los conocimientos ancestrales.

 

¿Hay algún plan de producción de medicamentos?


Podemos producir, pero hay que tener mucho cuidado, el medicamento está ligado a la economía de escala. De toda la producción de medicamentos, el 80% se consume en pocos países: Estados Unidos, Europa, Japón. De ese otro 20%, el 5% es el mercado suramericano. Y de ese 5%, el 80% lo consumen Argentina, Brasil y México, el resto es un mercado pequeñísimo. Hay algunas ideas que nos dicen que produzcamos todos los medicamentos que consumimos, eso es una locura porque los costos son elevadísimos. En la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) ha nacido una iniciativa (primero se dio en el organismo andino de salud y se ha transmitido luego a Unasur): que todos los países de Suramérica hagamos un mercado común de medicamentos. Allí sí tiene cierta lógica, que Bolivia produzca por ejemplo aspirinas, algo sencillo pero con un mercado seguro de todos los países suramericanos. Y que Brasil y Argentina que tienen una industria más desarrollada de medicamentos, produzcan las cosas más complejas con un  mercado seguro. Sería una forma de oponerse a las transnacionales farmacéuticas, asegurar nuestros propios medicamentos para nuestras enfermedades, que es otro de los problemas. Chagas, tuberculosis, temas donde nadie hace investigaciones y usamos los medicamentos de hace 20 ó 30 años. ¿Quién va a investigar si no somos nosotros mismos? Tenemos que hacerlo de manera común en todos nuestros países.

 

 

Debemos atacar las causas sociales de la enfermedad y atender la mayor cantidad de problemas de salud a través del primer nivel de atención, la atención primaria.

 

 

C.C. y A.A.