América XXI
Año VIII
Número 71 – Marzo 2011
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El guaraní es lengua oficial de Paraguay

Por: Adrián Fernández
Fecha de publicación: 01/03/11
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Reivindicación: la promulgación de una ley basada en un artículo constitucional aprobado hace 18 años, significa mucho más que el reconocimiento al idioma que habla casi el 90% de los paraguayos. Se trata de la revalorización de una lengua que, durante siglos, fue el símbolo de los excluidos. Campesinos y trabajadores de bajos recursos y sin formación académica pusieron a salvo una verdadera riqueza cultural.



Paraguay ya tiene su Ley de Lenguas, que, entre otras cosas, considera al guaraní como idioma oficial del país, junto con el castellano. La importancia de la promulgación de la norma por parte del Poder Ejecutivo se basa en que casi el 90% de los paraguayos habla guaraní.

 

La ley, promulgada por el presidente Fernando Lugo en coincidencia con el inicio del año del Bicentenario de la Independencia del Paraguay, plantea que los organismos públicos deberán disponer de documentos en las dos lenguas oficiales y la modificación de la currícula educativa. También se crea la Academia de la Lengua Guaraní, que tendrá a su cargo normativizar el idioma, además de establecer el alfabeto y la gramática oficial.

 

En rigor, el guaraní es idioma oficial de la República del Paraguay junto con el castellano desde 1992. La Convención Nacional Constituyente de aquel año resolvió incluir la disposición que quedó plasmada en el artículo 140 de la Carta Magna. Además, el artículo 77, dispuso la obligatoriedad de enseñar en la lengua materna de los alumnos y de instruir en el conocimiento y el empleo de ambas lenguas oficiales de la República.

 

Sin embargo, ningún gobierno hasta ahora había promulgado esa norma. La formalización marca el final de una etapa de lucha cultural encabezada por organizaciones civiles pero sostenida en la resistencia popular de sectores sociales que, consciente o inconscientemente, conservaron la vigencia de la lengua materna.

 

La decisión del Poder Ejecutivo implica, entre otras cosas, que el Estado avance en la oficialización del bilingüismo y en la normalización de la lengua en todos ámbitos públicos como la justicia y la salud. El artículo 3º de la Ley de Lenguas, sancionada por el Congreso Nacional y promulgada el 29 de diciembre de 2010, dispone: “El idioma guaraní deberá ser objeto de especial atención por parte del Estado, como signo de la identidad cultural de la Nación, instrumento de cohesión nacional y medio de comunicación de la mayoría de la población paraguaya”.

 

El lingüista David Galeano Olivera, antropólogo y educador, explica que se trata de uno de los instrumentos de reafirmación cultural más importantes de la historia del país, porque “reivindica los derechos de los paraguayos y, sobre todo, porque es una tradición cultural muy antigua que tiene sus orígenes antes de la colonización”.

 

“Paraguay tiene una mayoría de la población que es guaraní hablante. Según el último censo, el 87% de la población habla y entiende el idioma guaraní. A lo largo de nuestra historia siempre hubo, a partir del idioma, una marginación y una discriminación muy visible. El hecho de haber postergado por largos años su reconocimiento como idioma oficial es un ejemplo”, señala Galeano Olivera, presidente del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní del Paraguay.

 

Recuerda que debieron pasar 18 años para que un presidente, en este caso Fernando Lugo, reglamente el artículo constitucional de 1992. “Por fin ahora, en el inicio del año del Bicentenario, podemos decir que tenemos un instrumento que nos ayuda a reconocer los derechos humanos y los derechos lingüísticos de una gran parte del Paraguay que durante tanto tiempo estuvo ausente, sobre todo en el campo de la educación”.

 

El ámbito educativo no fue el único espacio social en el que se marcó la exclusión, aunque sí fue el más emblemático. Galeano Olivera explica que “mucha gente acudió durante años a las escuelas para recibir clases en castellano, con libros en castellano y con exámenes en castellano, pero siendo alumnos guaraní hablantes, con escaso o ningún conocimiento del idioma español”.

 

 

Clandestinos

 

El investigador sostiene que el guaraní llevó en Paraguay una vida “casi clandestina, de proscripción”. Sin embargo, de manera curiosa aún para los estudiosos del tema, el país tuvo siempre al guaraní como una herramienta cotidiana. “El guaraní solamente estuvo ausente en las situaciones formales, en las instituciones públicas. Nunca tuvo presencia formal, por ejemplo, cuando se emitían los documentos oficiales (que se escribían sólo en castellano), o en el caso de la educación, que no era bilingüe”.

 

Agrega que “durante toda la historia, la gente habló guaraní, se comunicó en guaraní, pero con un estigma: era la lengua del campesino, de la gente del interior, de la gente de bajos recursos, sin formación académica... Hacia la década de 1970, se inició una interesante campaña a través de instituciones privadas para promover y difundir la lengua guaraní. Se crearon cursos, se editaron libros, se tradujeron textos… Hasta que, en 1992, se incluye en la Constitución y se crean nuevos espacios. A partir de allí, progresivamente, el guaraní se incorpora al sistema educativo y la gente comienza a pasar el idioma de la oralidad a la escritura”.

 

Esas acciones permitieron, por ejemplo, que la concientización llegue hasta el Mercosur. En abril de 2009, el Parlamento regional (Parlasur) adoptó una declaración para instalar al guaraní como lengua oficial del bloque, junto con el castellano y el portugués. En julio del mismo año, los presidentes de los países miembros firmaron una declaración según la cual “el guaraní es una de las lenguas del Mercosur”, aunque se evitó la referencia de “lengua oficial”. Pese a que la iniciativa quedó a mitad de camino, sirvió como presión política para definir la promulgación en Paraguay y allanar el camino para que finalmente sea una de las lenguas oficiales del Mercosur. La propia Ley de Lenguas en su artículo 4º dice textualmente: “El Estado promoverá el reconocimiento del guaraní como lengua oficial de las organizaciones supranacionales que integre”. Se espera que la Cumbre de Presidentes del Mercosur, de junio próximo, adopte una resolución definitiva.

 

El guaraní no se habla solamente en Paraguay. También está presente en provincias argentinas como Corrientes (donde es lengua oficial alternativa), Chaco, Misiones y Formosa. Inclusive en la ciudad de Buenos Aires, el fenómeno de la inmigración paraguaya, hizo que el idioma llegara hasta la capital argentina. También se habla en Bolivia y en algunos municipios de Brasil.

 

Renacimiento

 

La fuerza con la que el idioma se repuso de la exclusión a la que lo sometió la historia colonialista llama la atención de los propios investigadores. Para el profesor Galeano Olivera, “cuantos más ataques, represión y opresión sufrió el guaraní a lo largo de su historia, más se pareció al Ave Fénix, que moría y volvía a nacer. Ese renacimiento se fue dando de una manera mucho más fuerte, más intensa que antes, en un país en el que nunca se enseño el guaraní, una lengua que nunca pasó por una escuela ni por una universidad, hasta no hace mas de 20 años. Curiosamente, el guaraní siempre se mantuvo fuerte. Nosotros, los paraguayos, no podemos vivir sin el guaraní. Hablamos en castellano pero pensamos en guaraní”, señala.

 

Como ejemplo, explica que “en el castellano del Paraguay tenemos ciertas alocuciones donde nos resulta imposible hablar castellano sin agregarle algún sufijo guaraní. Aquí es muy común decir vení-na, andate-na, contale-na. La terminación na quiere decir en castellano una especie de “por favor”. O es común decir vení-ke, traele-ke, llevale-ke. La terminación ke es una especie de orden, un poco mas intensa, más fuerte. Al decir esas expresiones, a nosotros nos parece que estamos hablando en castellano, ni siquiera nos damos cuenta que el guaraní se está haciendo presente en nuestra lengua cotidiana”.

 

Galeano Olivera es presidente del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, la institución educativa y cultural más grande del Paraguay. Se trata de una entidad civil autónoma, con carácter científico cultural y reconocida por ley como institución de educación superior, con autonomía y rango universitario. Desarrolla cursos y actividades de promoción cultural en todo el país y en sus sedes regionales en Argentina, Brasil, España, Estados Unidos e Italia.

 

El antropólogo paraguayo sostiene que la promulgación de la Ley de Lenguas demuestra que el guaraní nunca perdió vigencia. “Hoy podemos decir que el indígena fue reducido físicamente por el español, pero increíblemente, 500 años después, el guaraní, como lengua, se encargó de reducir al castellano como idioma. En Paraguay, el castellano está reducido por el guaraní”.

 

Desde Buenos Aires, Adrián Fernández